Ni gur ni gilipollas, es un nuevo concepto que parece una plaga que se extiende en medio de las redes sociales: los gurupollas.
Crec con El Hombre y la tierra sonando de fondo en mi televisor, como un muchacho ms nacido en los 70. Si Flix Rodriguez de la Fuente viviera aun hoy, posiblemente dedicara uno de sus mticos programas a esa especie autctona, que crece al calor de las redes sociales, y que destacan por ser autónticos vendedores de motos.
En parte la culpa es de tanto paro y de la televisión (y, por qu no, echar la culpa a la televisión siempre est bien visto). Se trata de miles o cientos de personas, circulando por internet sin ms oficio y beneficio que armar ruidodeambulando en busca de un minuto de gloria sin un objetivo concreto. Muchos de ellos se auto consideran influyentes, gurs, expertos e incluso algunos ms atrevidos se definen sin rubor como evangelistas, y ninjas!. Estos últimos, por cierto, son mis favoritos. En una ocasión recib por correo electrónico un email de un personaje autodenominado óninja del SEO. Lo conservo con infinito cario como caso de estudio.
La diferencia entre expertos reales y falsos mesas, es que los primeros realizan una labor profesional destacada, y eso se ve reflejado en internet y en las redes sociales, y por ello se les atribuye un rango de experto en algunas materias. A esas personas, que son buenos profesionales en lo suyo, internet les ayuda reflejando y divulgando su actividad, de manera que se ven premiados con una mayor difusión, y oportunidades por el reflejo de sus mritos en la red.
Como pollos sin cabeza
Pero otras personas, a las cuales me refiero con el ttulo de este post, son extraordinariamente activas en redes sociales, no tienen trabajo conocido o es muy difuso y su ónico oficio parece ser estar conectado hablando y opinando, generalmente con su Twitter, su blog, su Facebook o su Linkedin echando humo de tanta actividad. Rara vez responderón a algo óno lo s. Todo lo saben, todo lo conocen, y en caso contrario Google y las opiniones ajenas resuelven en segundos la situación.
Estas personas han confundido el fin con el medio. Deambulan como pollos sin cabeza corriendo sin rumbo fijo y slo quieren estar sin saber porque o para qu. Slo buscan que les siga la gente, que les conozcan y aplaudan, que les digan lo mucho que aportan sus generalmente estriles- opiniones. Su objetivo es simplemente ser relevantes para poder dejarnos ver que son relevantes, llamar la atención y aparecer en una de esas ridculas listas de los ms influyentes que elabora cualquier medio de comunicación. Algunas de estas listas, por cierto, rozan el ridculo: Los abogados rubios y bajitos ms influyentes de Twitter y los nominados como pavos reales retuiteóndolo alegremente sin rubor, puro egocentrismo 2.0.
Estos curiosos personajes me recuerdan, salvando las distancias, a esos tipos que aparecen en la televisión al lado del famosillo de turno, que intentan salir por salir y chupar cmara. Algunos incluso van disfrazados y aparecen por todos sitios, convirtióndose ya en parte del paisaje. La diferencia entre los chupa cmaras tradicionales y los 2.0 es que los primeros son inofensivos, pero la aspiración del gurupollas autóntico es que finalmente se le contrate para dar conferencias, o como consultor, y eso tiene un riesgo y un coste para los incautos que pican. Adems tienen el aadido de adoctrinar sin ms base que la que da haber ledo una o dos veces Wired y TechCrunch.
S. Me parece que hay muchos buenos profesionales, pero tambión muchos charlatanes con exceso de tiempo libre alrededor de las redes sociales. De eso es de lo que va este post. A da de hoy las redes sociales han demostrado algunas cosas valiosas, pero mucho menos de lo que prometan hace tan slo unos aos.
Las redes no generan negocio
Twitter es til para el activismo y la comunicación, Linkedin para encontrar empleo y organizar una agenda profesional, Facebook adems de haber hecho rico a Mark Zuckerberg hace que malgastes unas horas al da y recuerdes los cumpleaos de tus amigos, pero eso es mucho menos de lo que nos prometan hace aos. Prometan no ser slo amplificadores, sino acabar siendo excelentes generadores de negocio, y eso, salvo contadas excepciones, aón no ha llegado.
Slo hay que mirar la evolución de las acciones de Facebook y de sus ingresos para ver que aun buscan desesperadamente la clave tras numerosos intentos discretos. Este es el punto en el que siempre, un gur de los de yo vivo de vender la burra en redes sociales y asesorar a empresas dice algo como s, pero yo hice una prueba y BMW vendi un coche de 50.000 euros en Facebook.
S, bien. Correcto, pero un grano de trigo no hace molino. Y eso ser as por mucho que los telepredicadores de turno usen ese grano de trigo en sus presentaciones de Power Point para ilustrarnos a todos, cansinamente con ese ejemplo.
Va: El blog de Alejandro Surez
11 de marzo de 2013 por Alejandro Surez


