Pero de ah a que las empresas busquen tocar la espiritualidad de ese potencial consumidor a travs de la venta de sus productos o servicios me parece un tanto exagerado.
Si atendemos al trmino, la espiritualidad hace referencia a una disposición personal a adquirir y profundizar en un conjunto de creencias y actitudes que conformaran parte de nuestra propia personalidad.
No voy a entrar en debates filosficos porque no es motivo de este post pero creo que el consumidor actual y el mundo en general no atiende de forma relevante en su decisión de compra a aspectos relacionados con profundos valores.
Creo que estamos rizando el rizo cuando sugerimos que dichos valores influyen de forma determinante en nuestra decisión de compra.
Es cierto que aumentan nuestros niveles de responsabilidad social corporativa (RSC), especialmente en grandes empresas que pueden atribuir parte de su presupuesto a estas acciones pero dudo que alguien, actualmente, en una muestra lo suficientemente importante, valore su deseo de reservar en uno u otro hotel, por ejemplo, por este tipo de contribuciones voluntarias.
Hoy los factores que decantarón la balanza de esa reserva hotelera estarón asociados a elementos tangibles como el precio, la ubicación, distancias, instalaciones, reputación online, etc., y otros tantos intangibles que conectan directamente con las emociones y las caractersticas de la actividad: vocación de servicio, confort, gustos, aromas, colores, etc.
No digo que no sea un plus para ellas, de hecho me parece que es el reflejo de la sociedad que soamos ser pero exclusiva todava de una minora que se aleja incluso de ese mensaje mercantilista que las define.
Creo que la tecnologa y el acceso a mltiples redes y conexiones est prodigando el nacimiento de un pensamiento quizs excesivamente idealista que responde ms al deseo humano de que los resortes salten que a un panorama realista que evidencia una fuerte crisis de valores.
Coincido en la importancia de la conectividad emocional, en disear planes y estrategias de marketing que nos permita vincular al cliente con nuestra marca pero no creo que los deseos se hagan realidad si no nos esforzamos sinceramente en transformar nuestros malos hbitos en conductas generosas, desinteresadas y transparentes.
Por qu van las empresas a diferenciarse en sus valores, ms all de ese oportuno mercantilismo, si no estamos preparados para asumirlo. No deberamos de resolver algunas cuestiones fundamentales que atentan contra la mónima expresión de tica o justicia social antes de exigir a otros lo que no estamos dispuestos a dar
De verdad est el consumidor interesado en transformar nuestro mundo en un mundo mejor Estón las marcas realmente interesadas en renunciar a un mónimo porcentaje de su beneficio para contraer un firme propsito hacia ese cambio social O simplemente prevalece la idea de crear necesidades bajo un manto de creatividad y aspirar a que ciertas cifras nos sonrojen.
Creo sinceramente que la espiritualidad es un concepto lo suficientemente amplio, ambiguo y controvertido para no mezclarlo en nuestra situación actual y, en cualquier caso, partir de ella hacia una reflexión que nos permita afrontar los sueos y las ideas con los pies en el suelo.
Porque es posible embarcarnos con las premisas de Kotler pero siempre si el reto lo hacemos nuestro.
Fuente: PuroMarketing


